Estrategia de creación literaria: Diario de Sueños
Diario de sueños
La estrategia consta en llevar un diario de sueños, debido a que muchas veces, tenemos sueños que bien contados podrían ser bestsellers y que si dejamos pasar el tiempo, éstos se borran de nuestras memorias.
Registramos nuestros sueños.
Seleccionamos nuestros sueños.
Identificamos la acción principal.
Escribimos.
Ella dormía plácidamente en casa de su amante, abrió los ojos y se acostumbró poco a poco a la luz, no sabía si levantarse o no, estaba sola en la habitación, ni un rastro de él, pensó en dónde podría estar, buscó su celular y no lo encontraba, en medio de la oscuridad tanteó entre sus ropas que estaban en el suelo, ni rastro del celular, necesitaba saber la hora. ¿Era hora de irse? Si estaba sola ahí, podría simplemente salir sigilosamente y llegar a la puerta, e irse.
Pero decidió que mejor dormía un rato más porque no parecía ser tan tarde, pasó un rato mirando el techo, y se levantó, salió de la habitación y buscó el celular en la sala, nada, nadie, se debatió entre ir a la zona de sus padres o no, pero decidió regresar al cuarto, y ahí estaba él: “¿Dónde estabas? Desperté y te habías ido, eso no se hace”. Ella miró alrededor y ¿por qué él estaba preocupado? Él no es así, de hacer preguntas, de flaquear, entonces se tocó el rostro y se pellizcó la mejilla, nada, era un sueño. Entonces ella se acercó a él y lo abrazó, le dijo: “Te quiero, pero no eres real”.
Despertó y estaba nuevamente sola y se reprendió por lo que dijo en el sueño, por permitirse ser vulnerable aun en sueños. Pero en ese momento la puerta se abrió y apareció él, en short, el torso desnudo y una toalla alrededor del cuello y dijo: “Recién despiertas, dormilona, llevo esperándote, ya limpié la sala, quedó hecho un desastre ayer, eso y el baño y aproveché para bañarme, ya está libre el baño si quieres usarlo”, se metió a la cama con ella y la abrazó, “hueles delicioso, ¿qué te hiciste?” le preguntó ella, “ya te dije, me bañé, estás muy distraída hoy” le dijo mientras la miraba, “tú me distraes” y ella le sonreía mientras admirada al hombre que tenía a lado, el olor a dentífrico le recordó que tenía que ir lavarse los dientes por lo menos. Él se acercó para besarla en los labios pero ella se alejó y le dijo: “Ya regreso, todavía puedo sentir el vino en mi boca”, entonces se levantó y camino al baño se llevó la mano a la mejilla con miedo, nada, nuevamente no era real, se lo esperaba, deseaba haberle dado ese beso antes. Despertó y se encontraba sola de nuevo, esta vez se vistió, agarró su bolsa y se fue, su celular estaba a lado de la puerta como diciéndole “adiós”.
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ResponderBorrarNo se me había ocurrido aplicar esta actividad como estrategia, y eso que yo mismo tengo como hábito realizar esta actividad. Por otro lado, me parece que «Hora de irse» es un "metasueño" que, a opinión propia, es uno de los tipos de sueño más difíciles de redactar.
ResponderBorrarConcuerdo con mi compañero Carlos en relación a que tampoco nunca se me había ocurrido esta estrategia. El día en que mi compañera Maryorie la dio a conocer en su exposición me sorprendí por el hecho de que había dejado pasar muchos sueños que sinceramente valían la pena y hoy solo recuerdo la cuarta parte de ellos, nunca tomé nota de lo que soñaba, pero si reflexionaba a partir de cada uno, por la locura o la extrañeza que desprendían, por decirlo de ese modo. Considero que en esta vida debemos aprovechar todo lo que tengamos en bandeja, y sí, ¿por qué no lo que soñamos?
ResponderBorrarPersonalmente, escribir mis sueños es uno de los hábitos que tengo hace algunos años, al inicio simplemente lo hacía para encontrar una respuesta en mi vida real. Pero ahora, analizando la estrategia de mi compañera, realmente tus sueños pueden ser una base y gran motivación para escribir una gran historia.
ResponderBorrarMe parece una buena propuesta como estrategia para crear un texto, lo he pensado y lo hice en ocasiones, pero al despertar solo lo había escrito en sueños, es gracioso pero buen aporte. Me gusta porque genera esa necesidad de querer escribir.
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